
Dicha decisión fue tomada a partir de un estudio realizado el año pasado en la Universidad de Southampton, en la cual se mencionaba la relación entre estos colorantes y el desarrollo de hiperactividad en infantes.
Debido a que las autoridades europeas no consideran que los resultados de las investigaciones sean lo suficientemente concluyentes como para ordenar la eliminación de estas sustancias de la formulación de los alimentos, se optó por la decisión de ordenar al menos una advertencia en el etiquetado, de modo de informar al consumidor de los posibles riesgos asociados al consumo de dichos colorantes.
Las empresas de manufactura tienen 18 meses para añadir este nuevo requerimiento a las etiquetas de sus productos a partir de la fecha de la publicación oficial de la ley, la cual se espera para las próximas semanas.
Las compañías deberán decidir entre continuar con la utilización de estos aditivos y sufrir los efectos que la advertencia tendrá en sus ventas, o invertir en la reformulación de sus productos y eliminar definitivamente estas sustancias. En este sentido grandes compañías como Cadbury y Nestlé, ya han tomado la decisión de dejar de utilizar colorantes artificiales en la elaboración de sus alimentos.
Aporte: Pilar Sánchez Pereira
Fuente: http://www.foodqualitynews.com/news/ng.asp?n=86405-colourings-flavourings-southampton-study





