viernes, 22 de junio de 2012

The intestinal fungus are emerging as a important intestinal colonizer

Fungal species inhabiting the human gut linked to an inflammatory bowel disease
The microbiome—that teeming mass of essential and coevolved bacteria and viruses that makes humans more microbe than man—just got a little more diverse. A team of researchers led by scientists at Cedars-Sinai Medical Center, Los Angeles, California, has revealed a veritable garden of fungal species, dozens of which have never been described before, growing inside the human body. And they link the fungi to the inflammatory bowel disease colitis in a paper published in Science last week.
 Cedars-Sinai’s David Underhill, the immunologist who led the team, said that studying the function of the fungal species that inhabit the human gut is an emerging field. “There’s not a whole lot out there at this point,” he told Wired Science. “People have understood that fungi are there, but that’s been a relatively vague notion.”

 Underhill and his colleagues performed experiments with a mouse model that carried immune deficiencies that specifically made the animals unable to clear fungal cells from their systems. The mice developed colitis-like symptoms but recovered when the researchers gave them an antifungal drug. They then made the link to humans by discovering that many of the patients with severe colitis at Cedars-Sinai had similar gene-mediated immune deficiencies along with a suite of internal fungal species.
 Many questions about the role of the internal fungal community remain to be answered, according to Underhill. “People study [the microbiome's effect on human health] in the context of the gut bacteria, in the context of viruses in our microflora,” he told Wired. “You can map all those questions to fungi.”
Source: Wired Science

jueves, 21 de junio de 2012

Departamento de Asuntos Científicos del ISP capacitó en análisis de riesgo para la salud


Enmarcado en el desarrollo de competencias y de capacidades en los ámbitos analíticos, se realizó el primer curso taller organizado por el Departamento de Asuntos Científicos del Instituto de Salud Pública de Chile.

Con el objetivo de entregar conceptos teóricos y prácticos referentes a la metodología de Análisis de Riesgo, el Departamento de Asuntos Científicos del Instituto de Salud Pública, impartió el “Curso de Análisis de Riesgo para la Salud Humana”.

El análisis de riesgo es una metodología transversal, que permite evaluar los conceptos químicos, elementos o combinaciones que, debido a su cantidad, concentración, características físicas o toxicológicas,  pueden representar un peligro inmediato o potencial para la salud humana cuando se usan, tratan, almacenan, transportan o eliminan inadecuadamente.

Por ello en este curso, a través de la teoría y posterior formación de grupos de trabajo prácticos,  se introdujo el conocimiento de este proceso que incluye cuatro etapas fundamentales: identificación de los peligros, evaluación de exposición, caracterización dosis respuesta y gestión de riesgo.

La instancia que congregó a funcionarios del ISP de los Departamentos de Salud Ocupacional, Salud Ambiental, Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA), y de las Secretarías Regionales Ministeriales de Salud de la Región Metropolitana y de la Región de Valparaíso, contó con las exposiciones de la Dra. Patricia Matus, Especialista en Salud Pública (Gestión Ambiental), Dra. Alejandra Vaquero, Departamento de Alimentos y Nutrición, MINSAL, Aldo Bouyer, del Depto. Acción Sanitaria, SEREMI V Región y José Espinoza, Jefe Subdepto. Seguridad y Tecnologías en el Trabajo, del Departamento Salud Ocupacional. Ponencias que estuvieron lideradas por el Departamento de Asuntos Científicos de ISP.

Este curso se enmarca dentro de las acciones que ya se iniciaron en marzo con los profesionales de los Institutos de Salud Pública y Medio Ambiente de Quebec, Canadá, organismos con los cuales se firmó un convenio de cooperación en marzo pasado.


Aporte: Fernanda Espinoza

martes, 19 de junio de 2012

Developing Antimicrobial Dairy Ingredients

We need new lantibiotic-producing bifidobacteria with broad spectrum antimicrobial functionalities.

We are frequently reminded of the urgent need for a safer food supply by large-scale foodborne disease outbreaks and the frequency of massive food recalls. This was chillingly illustrated by the impact of the deadly enterohemorrhagic (EHEC) E. coli O104:H4 German outbreak in 2011 that resulted in more than 50 deaths, numerous serious illnesses, and tremendous economic damage to the European produce industry. EHEC E. coli and its cousin Salmonella are two of the most frequent causes of food recalls in the United States, illustrating that measures for controlling just these two Gram negative enterobacteria are woefully inadequate. There clearly is an urgent need for more antimicrobials that can be utilized to impart increased security to our food supply system against a broader range of potential foodborne pathogens. These, of course, need to be antimicrobials that are safe and “natural” as there is an equal consumer concern over the use of chemical preservatives in foods. Given the passage of the Food Safety Modernization Act (FSMA) in 2011, which requires the implementation of preventative measures against foodborne pathogens, this likely will be an essential component of the implementation of this law.

 Antimicrobial Peptides. Natural antimicrobial peptides from food-grade sources provide an excellent opportunity to supply this increased safety assurance to the food supply system. There are no adverse consumer concerns about incorporating natural peptides in foods that are digested upon ingestion but have the increased functionality of antimicrobial activity while in the food system. Bacteriocins are peptide-based antimicrobials produced by many bacteria to inhibit competing bacteria in their habitat. This is just one of many “competitive” features that bacteria can use to inhabit different environments.

While many bacteriocins have a very small spectrum of antimicrobial activity, often limited to closely related species or even to just different strains within the same species, some do have a broad range. This particularly applies to the lantibiotics, which are a subclass of bacteriocins that undergo post-translation modifications, such as dehydration and cyclization reactions and, in some cases, the addition of groups to specific amino acids, thus forming novel amino acid structures (Willey and van der Donk, 2007). The effect of these modifications can greatly influence the stability of the peptide, thus making it more resilient to food processing conditions, as well as the antimicrobial spectrum.

Fuente: Dalia Clarisa Echeverri

lunes, 18 de junio de 2012

Nuevos métodos para detectar partículas inorgánicas

Desarrollan método de detección de nanopartículas en alimentos

Investigadores del Reino Unido han desarrollado un método para detectar y caracterizar los nanomateriales inorgánicos, con lo que los científicos dan un paso adelante hacia determinar la presencia y efectos en los alimentos y bebidas.

Estos permiten la detección y caracterización de nanomateriales inorgánicos, de tamaño entre 1-100 nanómetros sumados a muestras complejas, incluidos los alimentos.

La investigación constituye la primera comparación y optimización sistemática de los métodos de extracción de nanopartículas de dióxido de silicio  en alimentos.

En relación con esto, LGC ha desarrollado procedimientos que imitan la preparación de alimentos en la vida real para obtener resultados significativos con respecto al tamaño y la distribución del tamaño de los nanomateriales de dióxido de silicio en la muestra de alimentos investigada.

Según los científicos de LGC, designado para el Reino Unido por el Instituto Nacional de Medición encargado de las mediciones química y bioanalítica, el impacto futuro de la nanotecnología en la industria alimentaría será muy alto.

La incorporación de nanomateriales puede ser accidental o intencionada. Por ejemplo, hasta hoy se han añadido nanomateriales a los alimentos para reducir el contenido de sal, azúcar, grasa sin afectar el sabor.

En particular, el dióxido de silicio se ha utilizado tradicionalmente, sin problemas, como un agente antiapelmazante en alimentos como mezclas para pasteles, mezclas de condimentos, cremas para café, y para aclarar cervezas y vinos.

Fuente: http://www.lgc.co.uk/divisions/lgc_science__technology/science__innovation/nanotechnology.aspx
Aporte: Marcela Blanco



Confirman que niveles BPA en alimentos enlatados son inocuos

Niveles de BPA en supermercados son seguros

Un reciente estudio, con muestreo de alimentos enlatados en supermercados, realizado por el Fondo de Cáncer de Mama de San Francisco, ha proporcionado evidencia adicional sobe la inocuidad del Bisfenol A (BPA) en el envasado de alimentos. Los niveles encontrados se encuentran dentro de las recomendaciones de seguridad de las agencias del gobierno, según North American Metal Packaging Alliance Inc. (NAMPA)

El estudio se realizó como complemento a un estudio del gobierno realizado por un equipo de científicos de la FDA, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), y el Pacific Northwest National Laboratory.

Los niveles de BPA son seguros

El estudio de exposición clínico integral, el primero de su tipo, financiado por la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA), encontró que incluso los mayores niveles de exposición de BPA en los alimentos y bebidas enlatados no se traduce en cantidades detectables en el torrente sanguíneo humano .

Según NAMPA, el estudio financiado por EPA demostró categóricamente que la exposición al BPA en los alimentos enlatados no es un riesgo para la salud, debido a la manera en que el cuerpo procesa y elimina el compuesto del cuerpo, en niños y adultos.

Nampa afirma que a diferencia de la encuesta de supermercados, el estudio de la EPA examina lo que ocurre con el BPA en el cuerpo, y encontró que el cuerpo humano es muy eficiente para metabolizar y eliminar la sustancia química a través de la orina.

En resumen, es muy poco probable que el BPA puede causar efectos en la salud. "

Fuente: clubdarwin.net

Aporte: Marcela Blanco

viernes, 15 de junio de 2012

Excesivo contenido de plomo en carne de caza


Se reabre el debate sobre la idoneidad del consumo de carne de caza
El Comité Científico de la Autoridad Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) pone en el punto de mira el consumo de  carne de caza silvestre, por su excesivo contenido en plomo, así como por la munición empleada, uno de los factores determinantes de esta contaminación. Este es, sin duda, un punto muy polémico, ya que el uso de munición de plomo está muy cuestionado entre determinados sectores por ser contaminante, mientras que los cazadores lo defienden por considerar que en la actualidad no hay una alternativa razonable. 
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado hace poco una opinión sobre la presencia de plomo en alimentos. En el grupo de carne, productos cárnicos y despojos, destacaban los elevados contenidos de este metal pesado en la carne de caza. Las piezas de caza mayor y menor silvestre analizadas en España muestran un contenido de plomo superior a los límites máximos establecidos en la UE para carnes y despojos en general, aunque en esta normativa no se especifica la carne de caza. Este contenido en plomo es similar al encontrado en otros países de Europa, según la última evaluación de la EFSA en 2010.
El consumo de carne de caza silvestre es un hecho demostrado en España y, si bien es más frecuente entre los cazadores y sus familias y en temporada de caza, no se descarta su consumo en otros ámbitos y épocas del año. Hay que tener en consideración su consumo en restaurantes por parte de la población en general, así como el de sus productos derivados (embutidos, patés, etc.) y el de las piezas cobradas y congeladas que pueden consumirse a lo largo de todo el año.
No es la primera vez que organismos internacionales vinculados con la salud y la inocuidad alimentaria formulan recomendaciones relativas al consumo de este tipo de carne. Respecto a la controversia que han suscitado estas recomendaciones, hay que recordar que la AESAN ha emitido hasta el momento consejos de consumo sobre más de una docena de alimentos relacionados con riesgos químicos debido a la presencia de sustancias potencialmente tóxicas para la salud.

Aporte: Marcelo Canto

miércoles, 13 de junio de 2012

El Aluminio en la Cocina


A pesar de que la migración de aluminio procedente de los envases o papel a los alimentos es pequeña, su uso en las cocinas debería restringirse.
La utilización del aluminio como papel o envase para alimentos, tiene por objetivo actuar como barrera protectora en la pérdida de aromas, protección de la luz,  oxígeno, contaminación y humedad.
A pesar de estos beneficios, en algunos países como Alemania, Francia, Bélgica, Reino Unido o Brasil, su uso está prohibido para evitar migraciones de sustancias que puedan suponer un riesgo para la salud. En efecto, la EFSA, afirma que un alimento en contacto con papel o recipientes de aluminio contribuye al aporte de este mineral a la dieta, lo que dependería de la temperatura, el tiempo de cocción, la composición y pH del alimento, la presencia de ácidos orgánicos, sal y otros iones. Según un informe del Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), la exposición al aluminio es de 0,16 mg/kg/día si la presencia es natural en los alimentos y de 0,1 mg/kg/día, en el caso de los materiales en contacto con alimentos.
La Comisión Europea acaba de publicar un reglamento con nuevas condiciones de uso y niveles de los aditivos alimentarios que contienen aluminio. A partir del 1 de febrero de 2014, deben modificarse las condiciones de uso y reducirse los niveles de los aditivos que contienen aluminio, incluso de las lacas colorantes. El objetivo es que no se supere la ingesta semanal tolerable establecida por la EFSA en 1 mg/kg de peso corporal. Se fija un tiempo para que los fabricantes de aditivos alimentarios se adapten a los nuevos requisitos.
Aporte: Jessica Moya Tillería

Nuevas evaluaciones del riesgo de bisfenol A


La EFSA inicia una nueva evaluación de la exposición alimentaria al bisfenol A, un compuesto químico que se usa en materiales en contacto con alimentos.
El bisfenol A es un producto químico utilizado en la fabricación de plásticos y resinas, destinados a la fabricación de envases para alimentos y bebidas. Estudios realizados sobre esta sustancia han demostrado que pequeñas cantidades de bisfenol A pueden migrar desde estos envases a los alimentos y bebidas que contienen, por lo que no es la primera vez que se analiza su seguridad, dada su implicancia en la salud. Después de numerosos estudios, la EFSA y otros organismos de evaluación de riesgos establecieron en 2006 una ingesta diaria tolerable (IDT) de 0,05 miligramos por kilogramo (mg/kg) de peso corporal, cantidad confirmada en 2010 tras una revisión de toda la investigación sobre la toxicidad de esta sustancia.
Sin embargo, a finales de 2011, la EFSA requiere actualizar los riesgos solicitando a los Estados miembros, universidades, responsables de envases alimentarios y centros de investigación, los envíos de información sobre su presencia en alimentos y bebidas destinados al consumo humano, sobre la migración de materiales en contacto con alimentos, y sobre el contacto entre alimentos y materiales.
En febrero de 2012, la EFSA evaluó los estudios sobre esta sustancia y decidió llevar a cabo una evaluación completa de los riesgos humanos asociados a su exposición a través de la dieta, caracterizando la evaluación de los posibles efectos adversos para la salud y determinando cómo y qué cantidad de bisfenol A se absorbe en el organismo. Los expertos considerarán los nuevos hallazgos que se conozcan durante este año sobre los efectos en bajas dosis.

Aporte: Jessica Moya Tillería

Brote de brucelosis en productos lácteos. Hay 78 casos en Irapuato, México.


En la Jurisdicción Sanitaria VI se han registrado 88 casos de brucelosis derivados de productos lácteos, informó Karina Bedolla Torres, titular de la dependencia. De esos 78 han sido detectados en Irapuato.

La brucelosis, también conocida como fiebre de Malta, es una enfermedad infecciosa trasmitida por animales y se presenta con episodio recurrentes de fiebre, debilidad, sudoración y dolores.
“La bacteria se trasmite a través de leche cruda y del consumo de sus productos lácteos como el yogurt, queso, mantequilla y la crema elaborada de leche no pasteurizada y proveniente de animales afectados por la brucelosis”, especificó Bedolla Torres.
Ante esto la dependencia de salud, ha implementado operativos para la detección de productos lácteos en mal estado, en donde han realizado 42 visitas de verificación a elaboradores y punto de venta de lácteos.
Dentro de las visitas realizadas se encontraron 33 establecimientos fuera de norma en la jurisdicción sanitaria. Además se realizaron 3 suspensiones y 3 aseguramientos en donde se aseguraron 60 kilogramos de producto por estar fuera de norma.
Además se han realizado cuatro operativos para encontrar productos lácteos sin etiquetar y envasar o estén sin refrigerar, donde se visitaron 24 puntos de ventas y dos elaboradores lácteos.
En 17 establecimientos hubo destrucción de productos y 35 kilos de productos lácteos fueron eliminados debido a que contenían la bacteria de la brucelosis.
Bedolla Torres aseguró que la jurisdicción ha impartido 5 talleres para la elaboración de productos lácteos con procesos térmicos y buenas pláticas de higiene y sanidad, con más de 100 personas capacitadas. “De igual manera, personal de SAGARPA tiene vacunado al 100% del ganado de la zona norte de la ciudad”, puntualizó Bedolla Torres.
Entre las recomendaciones para evitar ser contagiados, es que la población no consuma productos lácteos sin etiqueta, además de que los productos siempre estén en refrigeración.
Para los ganaderos las recomendaciones son vacunar a los animales, mantener limpia la zona en la que se encuentre y tener mucha higiene al momento de la ordeña, para evitar que los productos que se elaboran con la leche salgan contaminados.


Aporte: María José Peralta

viernes, 8 de junio de 2012

Primary Production and Processing Standard for Poultry Meat

Lowering the amount of Campylobacter and Salmonella in raw poultry.
The Primary Production and Processing (PPP) Standard for Poultry Meat (Standard 4.2.2) is part of a series of national food safety standards.
The standard introduces new legal safeguards for growing live poultry and requires poultry growers to identify and control food safety hazards associated with poultry growing.  
Poultry processors will continue to be required to identify and control food safety hazards associated with poultry processing (which includes the slaughtering process) and verify the effectiveness of the control measures.  
Campylobacter and Salmonella are the two main bacteria that can be present on raw poultry and cause illness if the poultry is not cooked or handled correctly. The Poultry Standard aims to lower both the prevalence and levels of these two pathogens in poultry meat, thereby reducing the likelihood of illness occurring.
As part of preparations for this standard, FSANZ, in association with federal and state government agencies, coordinated a baseline survey to obtain information on the likelihood of live chickens being contaminated on-farm with Campylobacter and Salmonella, and also the likelihood of their being contaminated after slaughter.  
The Poultry Standard (P282) was published on 20 May 2010. There is a two year implementation period for this standard so it will take effect on 20 May 2012.
After this date FSANZ will conduct another poultry survey to determine whether the requirements have been successful in lowering the amount of Campylobacter and Salmonella in raw poultry.  
Aporte: Marcelo Canto
Fuente: www.foodstandards.gov