jueves, 19 de mayo de 2016

La inocuidad alimentaria coloca los trabajadores agrícolas al frente y centro.

Los trabajadores agrícolas son a menudo los primeros en ver los problemas que podrían contaminar los cultivos
Cuando el tema es la inocuidad alimentaria, las primeras cosas que se vienen a la mente es la gran cantidad de agricultores que cultivan alimentos, tiendas de venta de alimentos, e incluso los científicos de salud pública están analizando los alimentos para asegurarse de que no contienen microorganismos patógenos que podrían enfermarnos - o incluso matarnos.
Pero ¿qué pasa con los trabajadores de cosecha y empaque de alimentos en el campo? ¿Qué tienen que ver con la inocuidad de los alimentos?, excepto, por supuesto, que deben lavarse las manos antes de recoger los alimentos, ya sea a primera hora de la mañana antes de entrar en el campo o después de usar el cuarto de baño.

Pero, hay algo más que eso. Considere esto: Los trabajadores agrícolas son a menudo los primeros en ver los problemas que podrían contaminar los cultivos. Problemas tales como excrementos de ciervos, animales de granja o perros que recorren los campos, cajas de embalajes sucias o equipos, la falta de las instalaciones de lavado de manos, o incluso aplicaciones de abono en los campos cercanos podrían dar la posibilidad de que microorganismos patógenos del estiércol lleguen a los cultivos.

En pocas palabras, son los ojos y los oídos para la inocuidad alimentaria en los campos -son un primer eslabón esencial en la cadena de inocuidad de los alimentos que se extiende desde los campos a toda la cadena agroalimentaria, a las tiendas o mercados en los que compramos nuestros alimentos.
Importante, sí. Pero, ¿cómo puede el sistema agrícola ir más allá de los trabajadores del campo sobre la inocuidad alimentaria?, para alertar a los administradores o los agricultores acerca de los problemas que podrían surgir en el campo.

Eso es simple, dicen algunos. Hay que considerar la situación desde la perspectiva de los trabajadores agrícolas que se les paga por la cantidad que cosechan. Es todo acerca de la velocidad. Cuanto más rápido se cosecha más se les paga.

"Si veo algo malo y lo digo, lo primero que harían es despedirme", es los que dijo el trabajador Ramón Torres a Food Safety News en una entrevista anterior. Si bien esto no refleja lo que sucede en todas las granjas, es cierto en muchos casos.

¿Estará pasando esto en nuestro medio?

Aporte: Francisca Castro