miércoles, 16 de junio de 2010

Modelos para mejorar inocuidad en pollos

EU propone Normas más estrictas para toda la cadena productiva

Estados Unidos y la Unión Europea poseen dos conceptos diferentes en la sanidad animal y seguridad alimentaria, según un reportaje publicado en EUROPA AGRARIA de agosto 2009.

Al parecer, nuevamente dos modelos muy diferentes de concebir la obtención de productos animales, el estadounidense y el europeo, crean enfrentamientos dentro de la Unión Europea. Si hace algún tiempo se hablaba de “la guerra de la carne” originada por las diferencias en la autorización de promotores hormonales de crecimiento entre ambos territorios, ahora el problema se centra en el procedimiento seguido para garantizar pollos exentos de microorganismos.

A comienzos de los años 90, un informe del Buró Europeo de Asociaciones de Consumidores (BEUC) daba cuenta de que en 14 países comunitarios, entre los que se citaba a España, una cuarta parte de las muestras de pollo contenían bacterias de la Salmonella y tres de diez Campylobacter.

La situación ha cambiado radicalmente, fruto de actuaciones que tienen como base una normativa comunitaria que data del 2004.

Desde entonces en la Unión Europea estos problemas son afrontados con normas sanitarias muy estrictas que se aplican a lo largo de todo el proceso de cría, transporte, sacrificio y comercialización de las aves.

Por contraste, en Estados Unidos el mismo problema se aborda simplemente desinfectando los pollos al final de la cadena, con un tratamiento antimicrobiano, generalmente a base de cloro.

Lo que está en juego son dos concepciones diferentes de las condiciones higiénicas en la cadena de producción de pollos para el consumo humano.

Fuente: http://www.alimentacion.enfasis.com/notas/10091-modelos-inocuidad-pollos

Aporte: Luis Omonte

1 comentario:

Karla dijo...

Que diferencias de concepciones!!
Pero me inclino por el método europeo, ya que no incurro en gastos de desinfectante y además evito aplicar una sustancia exógena al alimento, que puede repercutir en la salud de los consumidores, que es finalmente lo que importa.