miércoles, 3 de junio de 2009

Guías para perfeccionar la Inocuidad alimentaria: Control de alimentos de “la granja a la mesa”

La crisis de la "vaca loca" llevó a un nuevo paradigma
En el año 2000 la gestión de control alimentaria en la Unión Europea dio un vuelco con la aparición de las primeras crisis alimentarias. Desde entonces se ha puesto énfasis en el control de los alimentos de “la granja a la mesa”, un concepto que integra la vigilancia de los alimentos durante todo su proceso, desde la materia prima hasta el producto final. Así es que desde el año 2006 y hasta la fecha, se han elaborado diversas guías de buenas prácticas de higiene (BPH), elaboradas con la colaboración de agricultores, productores y ganaderos entre otros, y que pretenden extender los controles en materia de higiene y seguridad alimentaria a toda la cadena alimentaria de los distintos sectores.

El autocontrol es la palabra clave que define la esencia de las guías de prácticas correctas de higiene, lo cual incluye tanto a productores como a clientes, ya que no debe olvidarse que el consumidor juega un papel fundamental a la hora de garantizar la inocuidad de los alimentos. El objetivo de estas guías son identificar los puntos débiles dentro del proceso de producción para así fortalecerlos y garantizar la calidad de los productos, y también armonizar los estándares de calidad higiénico sanitarios que deben cumplir cada uno de los sectores.

En el campo de la producción animal se incluyen aspectos como la limpieza de las instalaciones, control de parásitos, eliminación de residuos y el control de enfermedades contagiosas; en el sector vegetal las normas describen el modo más eficaz de realizar la limpieza y desinfección de las instalaciones y herramientas utilizadas, así como de los mismos vegetales, para evitar los peligros físicos, químicos y biológicos como la presencia de micotoxinas o metales pesados.

Entre los puntos más importantes a tener en cuenta de las BPH en las empresas manufactureras están: control del agua, plan de limpieza y desinfección, control de plagas, formación de las personas que manipularan los alimentos, plan de trazabilidad y control de temperatura, entre otras. Finalmente y considerando que el consumidor es un eslabón de la cadena tan importante como las otras, es que las últimas guías elaboradas este año incluyen instrucciones para ellos, las cuales se centran principalmente en 3 puntos: temperatura, limpieza y separación de alimentos.

Aporte: Ignacio Vásquez

Fuente: http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2009/06/03/185711.php

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