viernes, 3 de mayo de 2013

Decomisan una tonelada de almejas para consumo nacional con “marea roja"

Las muestras examinadas tenían 135 microgramos por 100 gramos de carne del molusco
 
La “marea roja” es una alteración de las aguas marinas debido al florecimiento de unas microalgas, que al ser filtradas por moluscos bivalvos (de doble concha, por ejemplo  almejas) se concentran en su interior y transmiten su toxina cuando el consumidor los ingiere, ya sean crudos o cocidos. Esta toxina puede ser de tipo diarreica, amnésica o paralizante y puede causar la muerte.

Se descubrió que este cargamento de almejas presentaba una condición de riesgo para la salud humana en el laboratorio especializado que la Seremi de Salud tiene en Puerto Montt. La normativa establece como límite para el consumo humano una concentración máxima de 80 microgramos de toxina por 100 gramos de carne del molusco. Las muestras examinadas tenían 135 microgramos por 100 gramos de carne del molusco.

El cargamento de almejas con “marea roja”, desembarcado en el puerto de Calbuco, iba a ser enviado a la zona central de Chile para ser vendido. Debido a esto, la Seremi decomisó la carga completa de la embarcación, 1.2 toneladas, y se inició sumario sanitario a los responsables, los dueños de la nave, tras el intento de comercialización.

El Subsecretario de Salud Pública, Jorge Díaz, declaró que esto significa un riesgo muy grave para la población si es que estos productos llegan a la mesa de algún consumidor y considera que tiene aspectos casi de criminalidad el comercializar productos en estas condiciones.

Para garantizar el consumo seguro de mariscos se deben tomar acciones sanitarias para monitorear las aguas de las zonas de extracción, cerrar áreas cuando se detecta marea roja y analizar muestras de mariscos para verificar que están libres de la toxina antes de ser comercializados.

El Subsecretario de Salud Pública hizo un llamado a las familias para que compren mariscos sólo en lugares autorizados y no en la calle, porque éstos últimos no tienen su inocuidad garantizada.


Aporte: Nancy Robledo 

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